Desde ayer y hasta mañana se está celebrando una promoción en muchos cines: Fiesta del cine.
Nosotros, dado que no teníamos actividades preparadas para el lunes, nos decidimos a ir. Nuestro gozo en un pozo. Llegamos tarde a la fila, en realidad llegamos una media hora tarde. Eso es lo que hubiéramos necesitado hacer más de cola para llegar al principio de la sesión. Así pues, tras unos cuarenta y cinco minutos de espera, y en el momento en que comenzaba la sesión dejamos el cine y volvimos a casa.
Pero, siempre hay un pero, las niñas se quedaron con ganas de película. Total que hoy hemos salidos con dos horas de adelanto, hemos hecho nuestra media hora de fila y hemos conseguido las entradas para la película deseada y prometida. La mayor ha faltado a su extraescolar, pero...
Nos ha sobrado tiempo y mientras hacíamos recados en el centro comercial la fila de gente ha seguido creciendo. De tal modo que cuando hemos vuelto a la sala la gente ocupaba el hall del cine, las escaleras, parte del rellano donde están las escaleras mecánicas y se topaba con el punto de información al cliente. Total que el último tendría casi dos horas de espera. Lo curioso es que cuando hemos salido del cine -allá por las ocho de la tarde-noche-, la fila de gente ocupaba el mismo espacio. No sé a que sesión pretendían entrar.
Está claro que queremos cine, como diría Aute.
















