Seguro que todas conocemos el mito de Narciso, el bellísimo joven del que todas las doncellas se enamoraban y a las que él rechazaba, una tras otras. Rechazo incluso a la ninfa Eco -cuyo castigo por ofender a Hera fue no poder decir nada más que las últimas sílabas que le dijeran-. Sin embargo el rechazo la llevo a la soledad de una cueva, donde se consumió hasta que sólo quedó su voz. Pero otra diosa, Némesis, hizo pagar a Narciso tal desdén y, a orillas de un río, el joven se enamoró de su propio reflejo de tal forma que no pudo moverse y se convirtió en una planta, cuyas flores parecen estar inclinadas mirándose en algún espejo.
Pero la realidad es que son un
bulbo y que en el super donde hago la compra de la semana los tenían a buen precio. Se han venido a casa para darle un toque de amarillo primaveral a la decoración.